Mujeres celebres en la historia del mundo
Escribe José Arias Ynche
Un ensayo para recuperar el sitial de la mujer en la historia del mundo
En la historia del mundo la mujer siempre ha sido marginada por la sociedad machista de los hombres. Algunos nombres de mujeres celebres que aquí daré, quizás no le suenen mucho o más aun no le suenen a nada.
En este ensayo trato de recuperar la iniciativa y la valentía de la mujer, a través de la historia del mundo,
Su originalidad para enfrentar los retos de la vida cómo mujer y madre son sólo un ejemplo más entre otras iniciativas.
En muchos lugares del mundo, en donde la mujer se desempeña en áreas que antes solamente eran exclusivamente para los hombres, hoy lo hacen con su característico ingenio fino, desenvolviéndose ágilmente de mil formas distintas…
Hay librerías atendidos por mujeres para un público diverso, emisoras de radio con locutoras mujeres, programas de televisión dirigidos por mujeres, países gobernados por mujeres, periodistas mujeres, mujeres policías, mujeres militares, mujeres astronautas, sinfónicas integradas por mujeres, mujeres escritoras, seminarios culturales de toda clase dirigidos por mujeres, despachos, bufetes, festivales y congresos que lo organizan mujeres, empresas lideradas por mujeres y en general en cualquier ámbito, no importando si el terreno en donde se desenvuelven ó piensan desenvolverse es apto para ellas…
Por eso me he propuesto rebuscar y desempolvar el archivo del tiempo, reconstruyendo sus vidas y hechos en todos los ámbitos en donde se hayan desempañado.
El trabajo es exhaustivo, los rincones en donde buscare son infinitos casi invisibles y muchas veces lo sentiré cómo un ahondamiento y busca profunda muy agotadora.
Es un trabajo arqueológicamente artesanal el que haré, lento, minucioso, con paciencia, buen humor, con bastante dosis de amor, porque en verdad es muy poco o casi nada lo que sabemos de ellas, cuantas veces nos a pasado que en un crucigrama de un periódico ha salido la foto de una mujer intelectual o su nombre y ni siquiera nos ha sonado a nada.
Pues bien público usuario con tu ayuda recuperaremos esa cadena histórica olvidada y reconstruiremos el pasado, ellas también son parte de la historia de este mundo en el cual vivimos.
Si conoces la historia de una mujer que haya sobresalido en cualquier ámbito, te invito que me lo hagas saber a través de mí; e-mail jaryn56@gmail.com para escribir su historia en mi Blog.
Por lo pronto aquí les presento la historia de la última mujer considerada cómo insigne del Museo de Alejandría Hypatía de Alejandría gran matemática y astrónoma, que tuvo una muerte trágica, en el siglo IV d. C.
Hypatia de Alejandría
Nació en el año 355 o 370 d. C.
Murió trágicamente en el año 415 d. C.
La última persona insigne del Museo de Alejandría fue una mujer: Hypatía de Alejandría gran matemática y astrónoma, que tuvo una muerte trágica, en el siglo IV d. C., cuando ya Egipto era una provincia romana.
En Alejandría vivía y predicaba el obispo Teófilo (385-412), fanático, intransigente y exaltado, enemigo de Juan Crisóstomo que predicaba en la Iglesia de Antioquia (hoy un lugar de Turquía).
La rivalidad entre Alejandría y Constantinopla también era algo a tener en cuenta, ya que afectó grandemente a las iglesias del reto de la cristiandad. Finalmente la iglesia egipcia se separó de la iglesia de Oriente. Fue entonces donde apareció la lengua copta, una mezcla entre el egipcio demótico y la influencia del griego.
En estas circunstancias históricas vino al mundo en el año 370 (otros historiadores aseguran que fue por el año 355) Hypatia de Alejandría, en un momento en que el estudio y la importancia de las ciencias y del saber estaba casi olvidado, y no sólo eso, sino perseguido por la ignorancia y la intransigencia de personajes como el obispo Teófilo y el obispo Cirilo.
Algunas referencias dicen que en el 370 y otras que en el 355. Su padre Teón era un célebre matemático y astrónomo, muy querido y apreciado por sus contemporáneos, que seguramente trabajaba y daba clases en la biblioteca del momento, es decir en la biblioteca que en algún momento sustituyó a aquella otra legendaria que desapareció en el incendio del año 48 a. de C. Teón fue un sabio que no se contentó con guardar los conocimientos de la ciencia para sí y sus discípulos sino que hizo partícipe de ellos a su propia hija, algo verdaderamente insólito en el siglo IV.
Hypatia por su parte era una mujer inteligente, admirada por su elegancia, según algunas fuentes por su belleza, pero especialmente por su sabiduría y ecuanimidad, abierta a todo el saber que su padre quisiera volcar sobre ella y así fue cómo se educó en un ambiente académico y culto.
En efecto, Teón le transmitió su conocimiento sobre las matemáticas y la astronomía además de la pasión por la búsqueda de lo desconocido. Los historiadores han llegado a asegurar que incluso superó al padre, y que muchos de los escritos conservados que se suponen de Teón son en realidad de la hija.
Aprendió también sobre la historia de las diferentes religiones que se conocían en aquel entonces, sobre oratoria, sobre el pensamiento de los filósofos y sobre los principios de la enseñanza. Viajó a Atenas y a Roma siempre con el mismo afán de aprender y de enseñar.
La casa de Hypatia se convirtió en un lugar de enseñanza donde acudían estudiantes de todas partes del mundo conocido, atraídos por su fama.
Uno de sus alumnos fue Sinesio de Cyrene, obispo de Ptolemaida (en Fenicia), rico y con mucho poder. Este personaje dejó escrita mucha información sobre Hypatia, su maestra. Por medio de él se llega a conocer los libros que ella escribió para la enseñanza, aunque ninguno ha llegado a nuestros días.
Otro alumno llamado Hesiquio el Hebreo escribió unas obras que hoy se conservan, y en las que también hace una descripción sobre las actividades de Hypatia y asegura que los magistrados acudían a ella para consultarle sobre asuntos de la administración.
Dice también que fue una persona muy influyente en el aspecto político. También se interesaba por la mecánica y ponía en práctica la tecnología. Se sabe que inventó un aparato para destilar el agua, un hidrómetro graduado para medir la densidad de los líquidos y un artefacto para medir el nivel del agua.
Pero Hypatia era pagana y le tocó vivir en tiempos duros para el paganismo. Su situación llegó a ser muy peligrosa en aquella ciudad que se iba haciendo cada vez más cristiana y cuyo cristianismo iba derivando en el fanatismo.
Los filósofos neoplatónicos como Hypatia no eran bien vistos y pronto se vieron cruelmente perseguidos. Algunos se convirtieron al cristianismo, pero Hypatia no consintió en ello a pesar del miedo y de los consejos de sus amigos como el caso de Orestes, prefecto romano y alumno suyo, que no consiguió nada a pesar de sus ruegos. Hypatia resultó ser para sus enemigos, no una mujer científica sino una bruja peligrosa.
El asesinato de Hypatia
En el año 412 el obispo Cirilo de Alejandría fue nombrado (para sustituir a su tío Teófilo), patriarca, un título de dignidad eclesiástica que sólo se usaba en Alejandría, Constantinopla y Jerusalén, que equivalía casi al del Papa de Roma. Cirilo (elevado siglos más tarde a los altares) era un católico exaltado que no consentía ninguna clase de paganismo ni de herejía y que luchó toda su vida defendiendo la ortodoxia de la Iglesia y combatiendo el nestorianismo.
Pues bien, los historiadores creen que Cirilo fue el principal responsable de la muerte de Hypatia.
Se dice que Cirilo era enemigo de esta mujer científica, a la que temía y admiraba a la vez. Pero siguiendo la tónica general de la época, no le era posible comprender ni tampoco consentir que una mujer se dedicase a la ciencia y menos aún a esa clase de ciencia que difícilmente podía comprender porque no era erudito en el tema y le hacia sentir un don nadie.
Pero no-solo eso fue el motivo de su odio hacia Hypatia fue también porque Hypatia no se mantuvo indiferente ante la injusticia que se cernía sobre los judíos, un pueblo que desde ya era el chivo expiatorio de todos los males del mundo, una nación sin tierra que no tenía a dónde volver, que vivía en una diáspora eterna y que enriquecía a Alejandría con sus negocios y su cultura.
Por eso, protestó. Cómo consecuencia de ello el obispo Cirilo creó un clima y un ambiente de odio y fanatismo hacia ella, tachándola de hechicera y bruja pagana.
Cuentan que un grupo de cristianos y monjes fanáticos, atolondrados, impetuosos y violentos, fueron en su busca, la golpearon, la desnudaron, la violentaron y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar a un templo llamado Cesáreo; allí continuaron con la tortura cortando su piel y su cuerpo con caracolas afiladas, hasta que murió; a continuación descuartizaron su cuerpo y lo llevaron a un lugar llamado Cinaron y allí finalmente lo quemaron.
De esta manera creyeron dar muerte a lo que ellos llamaban idolatría y herejía. Los hechos están recogidos por un obispo de Egipto del siglo VII llamado Juan de Nikio. En sus escritos justifica la masacre que se hizo en aquel año contra los judíos de Alejandría y también la muerte de Hypatia.
Orestes, el prefecto romano amigo y alumno de Hypatia informó de los hechos y pidió a Roma una investigación. Pero por “falta de testigos”, se fue retrasando, hasta que llegó un momento en que el propio Cirilo aseguró que Hypatia estaba viva y que habitaba en la ciudad de Atenas.
Orestes tuvo que huir de Alejandría y abandonar su cargo. Con la muerte de Hypatia se terminó también la enseñanza del pensamiento de Platón no sólo en Alejandría sino en el resto del Imperio.
El interés por las ciencias fue debilitándose y la Historia entró en el oscurantismo por culpa de la religión cristiana, que veía en la Ciencia y la Cultura a un rival que no podría vencer, así era el pensamiento de los dirigentes de la iglesia cristiana y así lo transmitían a sus seguidores, pues el miedo era y es hasta la actualidad que un pueblo con interés en la ciencia y la cultura nunca podrá ser captado.
La historia ha demostrado que el cristianismo práctico una predicada de odio contra todo aquel que no estuviese de acuerdo con su religión.
Llegando a ser una de las religiones más sanguinarias que otras religiones antiguas.
Por solo ver un caso cuando los conquistadores españoles llegaron a América desataron orgías de sangre matando a más de diez millones de súbditos del Imperio Inca, el motivo era por que no creían en la religión que profesaban los conquistadores.
Cuando los conquistadores españoles asesinaban a miembros del Imperio Inca, los sacerdotes decían que no era pecado porque no eran cristianos, que deberían exterminarse a todos los paganos porque así era la voluntad o lo mandaba dios.
Sobre la masacre contra los judíos de ese tiempo fue porque al obispo cristiano Cirilo le caían mal, ya que Alejandría había acogido a un pueblo judío que en ese tiempo se encontraban en la diáspora, y que en la ciudad habían triunfado los judíos, y la habían hecho más rica aún.
Con todo el derecho del mundo habían conservado su religión, con sus virtudes y defectos, a pesar que una secta surgida en su propio seno, que le robó sus Escrituras y las utilizó en su contra, era ahora el poder triunfante en el Mediterráneo.
A pesar que el Emperador Romano ya era de ese nuevo culto, surgido, mas no fundado, por un predicador judío asesinado por Roma y que ahora, irónicamente, “acompañaba en espíritu” las batallas de los Romanos contra los judíos.
Esos judíos eran para Cirilo un “problema”, “una cuestión”, a la que había que encontrarle una “solución definitiva”, y entonces decidió predicar el odio contra la comunidad judía de Alejandría, para que fueran expulsados de la urbe, y repetir la mentira mil veces dicha desde Mateo hasta Hitler, pasando por Lutero, Wagner, Agustín, Atanasio, Gibson: que los judíos habían matado a Dios.
La Ciencia pudo sobrevivir en Bizancio y poco después empezó de nuevo a florecer en el mundo árabe musulmán.
Pensamiento de Hypatia
Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar.
Eso comentaba Hypatia de Alejandría, la primera mujer matemática de la historia.